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23.- EL GATO


Los gatos, tan familiares y numerosos hoy día en las viviendas ciudadanas y rurales, no siempre han sido compañeros y amigos de los hombres. Fueron introducidos en Europa occidental hace menos de 1000 años, al regreso de las cruzadas.

El gato, en estado salvaje, es chulo y cruel. Con el tiempo, mucho después del perro, se ha convertido en el huésped prudente y tranquilo del hogar, el ardiente cazador que vigila en los jardines, las granjas y los graneros.

Los primeros en domesticarlo fueron sin duda los nubios (es de Nubia que está debajo de Egipto), seguidos de los egipcios.

Convertido en animal sagrado, vivía tanto en el hogar familiar como en el templo público. Para rendirle homenaje grababa su imagen, como ocurre en los descubiertos y conservados en el museo de Guizeh, cerca de El Cairo.

Incluso se han descubierto numerosos gatos momificados (cadáver envuelto en telas muchos años) y conservados en ricos ataúdes, tal era la adoración de los egipcios por este animal.

De Egipto, el gato domesticado pasó a Italia, a Grecia y, a Arabia, donde, hacia el año 800, el favor dispensado (autorizado) por Mahoma le convierte en animal respetado por todos los musulmanes. Ahí le encontraron los cruzados cuando fueron a Oriente. Y regresaron con esos animales, de los cuales consideraban la piel y el talento como cazadores de ratones.

El gato domesticado vivió períodos difíciles. En la Edad Media, si era negro, se le consideraba como “agente del Diablo” y era lanzado a la hoguera.

Actualmente conoce sus días de gloria, como las grandes estrellas, cuando es premiado en las exposiciones felinas internacionales.



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